La escala doméstica del Palacete de Martínez Campos siempre planteó un diálogo fascinante y complejo con el flujo de sus visitantes. Concebido originalmente por Joaquín Sorolla y el arquitecto Enrique María Repullés y Vargas a principios del siglo XX como vivienda y taller, el inmueble convirtió el manejo de la luz natural y la relación con el jardín en su principal seña de identidad. Sin embargo, la dimensión reducida de sus estancias históricas imponía severas limitaciones para la conservación preventiva, los servicios al visitante y la exhibición de exposiciones temporales de gran formato. La reciente intervención arquitectónica resuelve esta encrucijada sin alterar la atmósfera íntima que define la casa del pintor.
Diálogo espacial y continuidad en la trama de Chamberí
El reto fundamental del proyecto ha radicado en ampliar en más de 2.000 metros cuadrados el complejo museístico integrando las fincas colindantes sin romper la métrica urbana del barrio de Chamberí. La estrategia proyectual opta por una intervención soterrada y modular que respeta la jerarquía visual del palacete y sus jardines históricos. Mediante un sutil trabajo de excavación y la creación de accesos fluidos, la propuesta articula los nuevos volúmenes funcionales —salas de exposiciones temporales, salón de actos, áreas de reserva y talleres de restauración— bajo el nivel del suelo o tras fachadas que respetan la alineación tradicional de la calle Zurbano.
Esta reorganización espacial permite liberar a la casa histórica de las cargas logísticas y museográficas sobreañadidas a lo largo de las décadas. La circulación de los visitantes adopta un esquema de continuidad donde el tránsito entre lo antiguo y lo contemporáneo no se percibe como una ruptura tectónica, sino como un umbral graduado.
La luz como materia constructiva
Si existe un elemento conceptual que cohesiona la pintura de Sorolla con esta renovación arquitectónica es la luz. Los arquitectos al frente de la ampliación han abordado el acondicionamiento lumínico no solo desde la exigencia técnica de la conservación museográfica, sino como una herramienta narrativa.
Lucernarios cenitales y patios de luz estratégicamente posicionados introducen la claridad exterior en las nuevas salas subterráneas, tamizándola para evitar la radiación directa sobre los lienzos. Los materiales empleados en los revestimientos interiores —tonos neutros, texturas mates y acabados en piedra y madera— actúan como reflectores pasivos que evocan la vibración cromática de las telas del maestro valenciano.
Conservación del patrimonio y lenguaje contemporáneo
Preservar la identidad de una casa-museo exige una contención estilística absoluta. La intervención huye del protagonismo formal para centrarse en la resolución funcional. Se introducen sistemas avanzadísimos de climatización invisible, control higrométrico y accesibilidad universal sin alterar la ornamentación original, los azulejos ni la ebanistería del edificio histórico.
El resultado es un conjunto museístico bicéfalo pero coherente: por un lado, el refugio luminoso e íntimo donde Sorolla vivió y pintó; por el otro, una infraestructura cultural contemporánea capaz de responder a las exigencias de un museo nacional del siglo XXI.
Una invitación al reencuenro
Recorrer el Museo Sorolla tras esta ampliación permite redescubrir la figura del artista desde una perspectiva renovada. La arquitectura ya no compite con la memoria del lugar, sino que la enmarca y la protege, invitando a especialistas y amantes del arte a experimentar cómo el espacio y la luz se entrelazan de nuevo en la calle Martínez Campos.
Ficha de datos de visita del Museo Sorolla
- Sitio web oficial: cultura.gob.es/msorolla
- Ubicación: Paseo del General Martínez Campos, 37 / Calle Zurbano, 68, Madrid.
- Horarios habituales de apertura:
- Martes a sábados: 9:30 h – 20:00 h.
- Domingos y festivos: 10:00 h – 15:00 h.
- Lunes: Cerrado durante todo el año.
- Nota de acceso: El último pase recomendado es 45 minutos antes de la hora de cierre.
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