30.9.26

Cuarenta años después, la arquitectura vuelve a preguntarnos dónde estamos parados

Hay algo profundamente íntimo en los espacios que habitamos. Las paredes que nos contienen, la forma en que entra la luz por una ventana a la tarde o el modo en que una plaza nos invita a sentarnos no son simples cuestiones estéticas: son, en realidad, el escenario silencioso donde transcurre nuestra vida.

Bajo esa premisa tan humana, la XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires desembarca en la ciudad para celebrar sus cuatro décadas de historia. En un momento donde las ciudades se transforman a ritmo vertiginoso, este encuentro vuelve a recordarnos que la arquitectura nos atraviesa a todos por igual, nos guste o no la disciplina. No hace falta entender de planos ni de resistencia de materiales para sentir cuando un lugar nos expulsa o nos abraza.

Volver a las fuentes para mirar lo que viene

Fundada en plena recuperación democrática, la Bienal cumple 20 ediciones apostando a ser un puente vivo entre los creadores y la comunidad. Y para festejarlo, recupera sus sedes más entrañables. Caminar por las salas del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) o recorrer los pasillos del Centro Cultural Recoleta y la Biblioteca Nacional mientras uno se cruza con maquetas, debates y proyectos de más de cien estudios internacionales es, ante todo, una excusa perfecta para redescubrir Buenos Aires a pie.

El concepto eje de este año es tan simple como potente: Habitar. Ya no se trata de acumular moles de cemento ni de competir por la torre más alta, sino de pensar cómo nos relacionamos con el entorno, la crisis climática y las urgencias sociales.

De los hielos antárticos al arte vivo

Entre las paradas obligatorias de esta edición hay dos muestras que rompen con cualquier molde previsible. Una de ellas es Habitar lo extremo, una fascinante biografía arquitectónica de la Antártida a cargo del colectivo 6044 SUR, que bucea en cómo el ser humano se las ingenia para diseñar refugios de supervivencia en medio del desierto blanco. La otra nos devuelve al continente con Iberá. Habitar la naturaleza, poniendo la lupa sobre la convivencia delicada entre comunidad, biodiversidad y territorio.

Pero si de sacudir estructuras se trata, uno de los momentos más esperados será la entrega del Premio Bienal a la Trayectoria a Marta Minujín. Que una bienal de arquitectura reconozca a nuestra artista más vibrante tiene todo el sentido del mundo: nadie como ella para entender que el espacio público, el arte y la arquitectura forman una sola gran escultura social donde la gente deja de ser espectadora para pasar a ser protagonista.

¿Qué significa hoy construir un hogar, un barrio o una ciudad que nos cuide? La Bienal está ahí, abierta y al alcance de la mano, invitándonos a caminarla sin apuro y a mirar con otros ojos el techo que nos cobija.

¿Pudiste dar una vuelta por alguna de las muestras o tenías fichado algún proyecto en particular? Dejá tu opinión en los comentarios o compartile este post a esa persona con la que siempre te armás un plan de arquitectura y caminatas por la ciudad.

Datos útiles de la Bienal de Arquitectura 2026

  • Consigna / Temática central: Habitar — Más de 100 proyectos de arquitectura, urbanismo y paisaje que reflexionan sobre los modos contemporáneos de vivir y relacionarnos con el entorno.
  • Costo: Libre y gratuito (tanto las exposiciones como el foro de conferencias).
  • Periodo de fechas: Del 22 de septiembre al 31 de octubre de 2026 (la muestra central en el Bellas Artes se puede visitar hasta el 18 de octubre).
  • Días y horarios de visita (MNBA): Martes a viernes de 11:00 a 19:30 h; sábados y domingos de 10:00 a 19:30 h. (Consultar cronograma específico para el resto de las sedes como el CC Recoleta, la Biblioteca Nacional o el MARQ).
  • Sitio web oficial: www.labienalarg.com.ar

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